Asunción, 10 de diciembre de 2010.
Señor
Juan Iglesias
Presente.
Distinguido Señor:
En una reunión que se llevara a cabo en la sede de la Itaipu Binacional de la Ciudad de Asunción, con la presencia de unos 60 Afiliados de la Caja y de todos los Consejeros de la misma, el Presidente del Consejo de Administración de la Cajubi Ing. Luis Cadogan Ávalos, expresó lo siguiente:
“El Banco Julius Baer, es un Banco donde tenemos una inversión de unos 2 millones de dólares. Vino nuestro representante, es un español que vive en Suiza, y en su exposición yo le pregunté qué piensa del Forex, y él respondió, palabras textuales, es una timba, es una timba”
Lastimosamente estas palabras suyas de usted, hizo con que todos nuestros compañeros piensen que nosotros, los antiguos Consejeros de la Caja, somos unos malditos tahúres que arriesgamos, en “timbas”, el sagrado dinero de los Afiliados. Lógicamente, como nadie se atreve a dudar de la opinión de un profesional de nivel tan alto como el suyo, hemos sido repudiados por los mismos y algunos inclusive llegaron a ofendernos personalmente.
La Inversión realizada en el Producto Spot Forex, ha sido llevada a la Fiscalía de Delitos Económicos para su juzgamiento siendo que la misma, después de un año de análisis exhaustivo, decidió sobreseer a los 10 Consejeros imputados, a quienes usted ahora los trató de “timberos”, e indirectamente a la Justicia Paraguaya, de corrupta por haber liberado a los tahúres.
Usted, con sus irresponsables palabras, nos vilipendió públicamente y nos hizo un daño enorme, a nosotros y a nuestras humildes familias que merecen el mismo respeto y consideración que la suya señor.
Le comunico que estoy escribiendo un extenso y muy detallado Informe sobre el Caso Forex, en el cual transcribiré sus palabras, su nombre y apellido y el nombre de la Empresa para la cual trabaja. A más de eso, informaré a los directivos de la Julius Baer, la ofensa gratuita que hemos recibido de su parte. Demás está decir que enviaré a los mismos Directores, una copia de esta carta, y cuando usted vuelva al Paraguay, le estaré esperando con un escribano para dejar constancia de que usted ratifica o rectifica sus afirmaciones.
Nosotros, los paraguayos, hemos heredado de nuestros ancestros ese tan alto concepto de grandeza y honor, propio de los españoles. Por cierto que no tenemos el coraje singular que demostrara el valiente burgalés en Santa Gadea, pero le aseguro que, al igual que él, estaríamos dispuestos a aceptar el duro exilio antes que la humillación degradante que se pretende imponernos.
Sin otro particular, lo saludo con la consideración y estima que usted se merece.
Ingeniero César Amílcar Bejarano
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