domingo, 6 de marzo de 2011

LA VERDAD Y EL CRIMEN

“La verdad siempre se sabe”  Psicólogo Julio Ruiz.

“Se acepta que exista el crimen porque los hombres son imperfectos, pero no se puede aceptar el error de la Justicia porque el perjuicio que ello causa a la sociedad, es mayor que el daño que causa el crimen por sí mismo”.
Abg.  Clarence Darrow

Este sagrado principio es la piedra angular sobre la cual se sustenta la estructura jurídica del mundo entero, y seguramente fue el criterio adoptado por los Fiscales: 
·        Abg. Alba Delvalle, quien decidió imputar a las personas denunciadas para que el caso sea analizado con más tiempo y rigurosidad.
·        Abg. Humberto Otazu, quien prácticamente “diseco” el Producto Forex y analizó línea por línea los diferentes Informes presentados por los Peritos contratados.
·        Y  Abg. Martin Cabrera quien tuvo la responsabilidad de decidir sobreseer a los imputados, en base a los análisis presentados por sus anteriores colegas.

Y lo más loable es que estos profesionales tuvieron que realizar sus respectivos trabajos siendo sometidos a groseras y sucias presiones foráneas, como las “murgas carnavalescas” que al más puro estilo criollo se posicionaron en la vía pública, frente a la Fiscalía, y mediante el ruido ensordecedor de sus bombos y tamboriles, pedían la condena de los imputados.  

A más de esto, tuvieron que soportar la lluvia de mentirosas publicaciones periodísticas y las visitas constantes realizadas por un puñado de Afiliados Activos y Jubilados, quienes simulando angustia y preocupación solicitaban “justicia” para salvar el futuro de sus dignas familias.

Este sacrosanto principio de Justicia enunciado por Clarence Darrow, NO lo entendió el Abg. Enrique Mercado Rotela, empleado de la Caja y egresado de la Universidad Nacional con brillantes notas, quien en una reunión realizada en Itaipu en Asunción y en presencia de los Consejeros de la Cajubi y de muchos Afiliados, comparándonos con delincuentes comunes, expreso: “Como la Justicia en el Paraguay NO es tan  buena, es posible que ellos queden en libertad. Allí está por ejemplo Jarvis Pavao, un narcotraficante que está libre”. Que Dios nos guarde y nos libre el día en que Enrique Mercado Rotela, pensando igual que hoy, llegue a ser Juez de la República del Paraguay.

También consiguieron generar en el ambiente nacional, el mismo extraño fenómeno que crearan el genocida Hitler y el filicida Goebbels , quienes mediante el nefasto magnetismo que ejercían sobre las masas, arrastraron a Alemania a la vorágine de la guerra con la colaboración de los intachables militares de alto rango como Rommel, von Stauffenberg, Olbricht, von Quirnheim y von Tresckow. Estos, más tarde comprendiendo el error por ellos cometido, montaron la “Operación Valquiria” para anular a Hitler y sus secuaces, pero la misma fracasó  y ellos fueron ajusticiados.

Este mismo nefasto magnetismo ejercido por el señor sumariado y por el falso bachiller, consiguieron que se plegasen a su oscura causa, tenaces luchadores de antaño como Gabriel Zorrilla y Modesto Rojas a quienes otrora los veíamos en las barreras pelear a brazo partido en defensa de los DERECHOS DE LOS TRABAJADORES, Hoy, estos antiguos luchadores perdieron estrepitosamente ante los lideres Garay y Machuca quienes, demostrando poseer el perfil propio de los hombres tallados en una sola pieza,  no se dejaron arrastrar por las falacias  de los mentirosos, manteniéndose neutrales y confiando en la ecuanimidad de la Justicia, tan desacreditada ante los ojos del brillante abogado don Enrique Mercado Rotela.

Y otro caso muy extraño sucedió con una mente brillante, uno de los poquísimos paraguayos capaces de operar las complejas ecuaciones del Cálculo Actuarial, quien obtuviera su titulo nada menos que en Europa, el afamado Dr. Julián Chilavert quien inducido por el mismo señor sumariado y por el falso bachiller, escribió y publicó miles de sandeces  en la revista del IPS, y con la mente obnubilada nos injurió y difamó gratuita e innecesariamente, desmereciendo inclusive a nuestras familias como si estas no mereciesen el mismo respeto que la suya propia.

Fuimos denunciados por Dolores Aquino y Julio Ruiz, supuestamente por haber VIOLADO EL CODIGO DE COMERCIO PARAGUAYO y de aplicar en un Producto Financiero SIN UN DISPOSITIVO DE DEFENSA, que de haber sido ciertas ambas acusaciones, hubiésemos merecido la pena de ser enviados a la cárcel y ser repudiados por todos los compañeros Afiliados.
Y ahora que la Justicia determinó que no eran ciertas las denuncias presentadas, le pregunto a los señores denunciantes, ¿no hubiese sido más fácil y simple cerciorarse primeramente de la veracidad de las acusaciones? Claro que sí, era muy fácil, era solo leer el Contrato firmado con Forex y la Legislación que a la fecha de la Inversión, e incluso hoy, se encuentra vigente; ambos son documentos públicos por lo tanto, de libre acceso. Pero por la mente de ustedes no pasa ni por asomo la búsqueda de la verdad, sino que simplemente la extraña necesidad de difamar y calumniar a personas que ni siquiera les ofendieron.

Sucede que mi nombre Dolores Aquino, nunca fue embarrado con acciones bochornosas. De mí no se comenta que fui sumariado por algún delito contra la ecología ni de haber sido arrestado siete días, sin goce de sueldo, por cachafaz, por mal cumplimiento de mi servicio, ni de haber falsificado algún documento.

Entonces, para personas de esta talla, ser vilipendiadas no les significa nada, absolutamente nada, pero para los que hemos recibido como sagrada herencia de nuestros padres la dignidad de nuestros apellidos, tus injurias y tus mentiras arrojaron un oscuro manto de dudas sobre la honorabilidad de los mismos.

Ahora bien, compañeros Afiliados, yo les pregunto: ¿Quién es el titiritero en toda esta historia? ¿Quién mueve a las marionetas?  Alguien está moviendo los hilos sin que yo entienda muy bien por qué lo hace. Dicen que “La conjetura del sabio es más fuerte que la certeza del necio”, por lo tanto la mía no vale para nada pues no me cuento entre los sabios. Pero veo algo muy extraño atrás de estas denuncias irresponsables y descabelladas.

Les ruego encarecidamente que me hagan llegar sus comentarios, si los tuvieren, al menos los desfavorables, aunque sea para cumplir con la Regla de Oro de la Planificación Estratégica:
No todo lo que me gusta es bueno.
No todo lo que creo es verdad
Las cuestiones deben quedar siempre abiertas.

Por mi parte, no creo que Dolores Aquino cumpla su promesa hecha públicamente aquella tarde en el Steibi cuando Walter disertaba, un poco antes de las elecciones para representantes de los Jubilados, cuando dijo: “si se demuestra que estoy equivocado, estoy dispuesto a reconocer públicamente mi error”.
Ahora yo les dejo mi palabra empeñada: Si las personas aquí nombradas se sienten agraviadas y me intiman a través de sus escribanos, estoy dispuesto a mantener lo dicho o a reconocer humildemente mi error, pero NO a negar cobardemente como lo hicieron los tres compañeros, un Jubilado y dos Activos, cuando recibieron las intimaciones correspondientes.    

Ing. Bejarano

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