El Bombardeo de Guernica (Operación Rügen). Fue un ataque aéreo realizado sobre esta simbólica población vasca el 26 de abril de 1937, en el transcurso de la Guerra Civil Española, por parte de la Legión Cóndor alemana y la Aviación Legionaria italiana, que combatían en favor de los sublevados. Las estimaciones actuales de víctimas cifran los fallecidos en un rango que abarca de los 120 a los 300 muertos, 126 según el estudio más reciente y exhaustivo. (Wikipedia)
Al iniciarse la cruenta Guerra Civil, dos grandes artistas españoles emprendieron rumbos diferentes en busca de su destino, García Lorca hacia el sur encontrando la muerte por fusilamiento a los pies de las murallas de la Alhambra, y Picasso hacia Francia donde triunfó definitivamente. Allí pintó un bellísimo cuadro conocido por ese nombre, Guernica, donde puso en evidencia la terrible crueldad del bombardeo.
Muchos años después de haber terminado la Segunda Guerra Mundial, el Guernica estaba siendo exhibido en Paris. Algunos militares alemanes estaban admirando el cuadro y quiso la casualidad que Picasso pasase junto a ellos. Un General, queriendo alabar al artista, le dijo: PICASSO USTED HIZO ESTO! Y el pintor le respondió: NO SEÑOR, USTEDES HICIERON ESO!
Martin Luther King escribió: “No me preocupa el grito de los violentos ni el grito de los corruptos, ni el de los deshonestos ni el de los que no tienen ética. Lo que mucho me preocupa es EL SILENCIO DE LOS BUENOS”. Por ser fiel a sus principios, murió asesinado en Memphis en 1968.
Muy tarde comprendí el coraje de Picasso y el mensaje sublime de Luther King. Ante hechos de corrupción, aquel nos enseño la obligación moral que tenemos de denunciarlos y este, la de no guardar silencio.
También me alentó el singular coraje demostrado por el sicólogo Julio Ruiz, quien enarbolando solitariamente su eslogan “La verdad siempre se sabe” distribuyó, a los cuatro vientos, documentos que le llegaban por intermedio de “personas innominadas” según él mismo declarara. Inclusive, por este comportamiento tan valiente, fue amenazado de muerte. Claro que hizo caso omiso a esta cobarde y muy estúpida amenaza y siguió publicando documentos muy comprometedores.
Por eso me propuse poner en evidencia los delitos cometidos por algunos compañeros que hoy se consideran paladines de la Justicia, como el sicólogo Julio Ruiz, el abogado doctor Adelio Dolores Aquino y el señor Hugo Irala Estigarribia. El primero falsificó su Título de Bachiller en Ciencias y Letras, el segundo fue sumariado por graves faltas cometidas en la Itaipu y el tercero falsificó sus documentos personales para jubilarse por IPS. Por extraña paradoja, estos dos últimos son Representantes de los Jubilados en el Consejo de Administración de la Caja Paraguaya de Jubilaciones y Pensiones del Personal de la Itaipu Binacional, cuya Ley exige que los Consejeros sean personas de RECONOCIDA HONORABILIDAD.
Este escrito va como respuesta a lo que me dijera un compañero quien, muy educadamente, me aconsejó enterrar todas las cosas del pasado, pues no tiene sentido repetirlas y repetirlas como campana.
Si Catón el Sensor hubiese enterrado el pasado, jamás hubiese estallado la última Guerra Púnica.
DELENDA EST CARTAGO. [
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